Al morir, Karthus adopta una forma espiritual, lo que le permite seguir lanzando hechizos durante un breve periodo.
Karthus les roba energía a sus víctimas de forma pasiva y obtiene maná con cada asesinato. También puede optar por rodearse de las almas que cosechó e infligirles daño a los enemigos cercanos a costa de gastar maná rápidamente.