Cambiando puntualmente la presión y la temperatura, Janna crea una pequeña tormenta que aumenta de tamaño con el tiempo. La tormenta se lanza al activar de nuevo la habilidad. Al lanzarla, esta tormenta se desplaza hacia la dirección en que fue arrojada, lo que inflige daño y lanza por los aires a los enemigos que se encuentren en su camino.